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Hoy será algo diferente. Quizá en este capítulo no hablemos tanto de hechos, sino de sentimientos y emociones, porque sin duda que este fue un antes y después en lo que es hoy en día OG Esports, por lo que este humilde autor quiere disculparse de antemano por ello.

Creer. creíamos porque así fue siempre esto.  Porque sabíamos lo que podíamos dar desde el primer momento que formamos el equipo y por sobre todo por el trabajo que hicimos para llegar allí. Una frase que nos identifica siempre y que seguro ya conocen es: “Lo bueno solo tarda un poco más”. Estábamos seguro de que ese poco más estaba allí no más, a la vuelta de la esquina y porque ese camino ya lo atravesamos con creces. No quiero irme muy atrás en la línea del tiempo pero teníamos recuerdos muy recientes. Primero la final del desafío de naciones (CLANES) y luego un poco más tarde la final de la LTL de invierno. Fueron todas finales, si , el proceso fue bueno y había un marcado progreso, pero necesitábamos algo en concreto. Ésta era la oportunidad, una nueva final, en donde si nos guiamos por el dicho, tenía que darse. La tercera es la vencida dicen, pero como cuesta.

Si, empezamos a creer, buen juego de palabras ¿No? Quizás básico, pero así fue, creímos. Es que justamente La final de esa LTL se iba a jugar por primera vez en el festival más grande de videojuegos, tecnología y entretenimiento de Costa Rica, el  Costa Rican Electronic Entertainment Revolution o también conocido cómo CREER. Esta noticia nos sorprendió, fue algo que se dio durante el Split y que sin duda motivaba para poder llegar allí y ser protagonistas de ese evento, que sin duda, no teníamos ni idea de la magnitud del mismo. Habíamos ganado sin mayores problemas nuestro partido de semifinales en contra de Unicorn Frost y la idea de tener que asistir a ese evento empezó a brotar y generar muchas emociones raras. En primer lugar porque volvíamos a jugar contra nuestro eterno verdugo, AFK Titans. Los scrims estaban muy parejos la verdad, pero experiencias pasadas nos enseñaron que ellos en las finales eran muy duros. Sabíamos que podíamos ganarles, pero del dicho al hecho hay un trecho. Lo otro que nos generaba un poco de ansiedad era el evento. Ya habíamos jugado finales presenciales, pero nada como lo que allí se iba a dar, era algo a lo que ninguno de nosotros  nos habíamos enfrentado antes, es decir, el stage, la gente, la atención puesta en ti y tu equipo. Factores nuevos, que sin duda iban a influir en el rendimiento de cada equipo, y es que al final, no gana quien mejor juega, sino quien tiene la mentalidad mas sólida y resiliente.

El día al fin llegó. Recuerdo perfectamente la sensación de nervios y ansiedad esa mañana, pero a su vez una extraña sensación de paz y confianza estaba conmigo, como si ese 16 de junio al fin fuera el día en donde ‘lo bueno’ dejó de tardar, en donde lo bueno al fin había llegado..🔜

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